El secreto de nuestros frijoles
Los frijoles empiezan la noche anterior. Se remojan, se lavan y al día siguiente se cocinan con garra, plátano maduro y un hogao de tomate y cebolla larga que se sofríe despacio.
El punto lo da la paciencia: el caldo debe quedar espeso y brillante, nunca aguado. Ese es el detalle que separa un frijol de restaurante de un frijol de casa.
En Raigal los preparamos todos los días. Cuando se acaban, se acaban.
